Cuando pienso en este último viaje que el Señor me permitió realizar y tener la bendición de conocer Israel y encontrarme con mis raíces, y de ahí seguir a India, no dejo de agradecer al Señor por su cuidado y protección, como su Espíritu me guió y ver como después de sufrir la persecución en Kashmir, El utiliza esta situación para llevarnos a un nuevo nivel de servicio que nunca pensé que nosotros pudiéramos realizar.
Al llegar al estado de Utrakan -lugar que nunca pensé ir-, en el norte de India, a una pequeña ciudad llamada Rishikesh, a orillas del río Ganga o Ganges –como otros lo conocen-, Dios me habla para que comencemos un proyecto para rescatar niñas que en este momento están siendo vendidas como esclavas. Es increíble, y tenemos mucho que hablarles al respecto. Prontamente lo aremos en forma especial y les contaremos todo sobre este nuevo proyecto que tenemos por delante como ministerio y cómo ustedes pueden ser parte de el. Pero India es un enorme país, y después de estar en el norte partí al sur en donde estuve compartiendo el evangelio en más de 80 diferentes lugares, especialmente pequeñas aldeas y lugares muy apartados. Valió la pena el sacrificio, fue una bendición.
Por otro lado, y al recordar mi paso por Israel, especialmente cuando estuve en Jerusalén, recuerdo que sentí una gran necesidad de compar- |
tir el evangelio, especialmente en las calles a través de la música. No fue nada de fácil, porque aunque ustedes no me crean, en Jerusalén hay momentos que se siente una gran opresión espiritual y NO a todos les gusta oír que Jeshua es el mesías verdadero, pero otros están tan necesitados que están muy abiertos a escuchar el mensaje. Especialmente recuerdo mi último día en Jerusalén, después de estar orando en el muro de los lamentos, ver a un hombre Judío cantar y decir: “el Mesías viene, el Mesías viene….” y sus niños que lo seguían mientras caminaban camino a casa, repetían lo mismo : “el Mesías viene, el Mesías viene…” Quizás, este hombre, sin darse cuenta estaba hablando proféticamente que el Mesías ya viene, Jesucristo el Señor. Me quedo con esa imagen.
El Señor viene pronto y tenemos que esforzarnos a hacer lo más que podamos, tenemos todo este nuevo año que Dios nos da, aprovechémoslo al máximo. No sabemos lo que nos depara este año 2012, pero si sabemos que el tiempo es corto, por lo tanto hagamos todo lo que este en nuestras manos hacer!
Maranatha! ( El Señor viene)
En Cristo,
Tomás M. Lamperein
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